Solar Impulse – dar la vuelta al mundo en un avión solar
El sueño de planear por el aire y recorrer largas distancias sin utilizar ni una pizca de energía fósil se ha hecho realidad gracias al avión solar Solar Impulse.

Los pioneros suizos Bertrand Piccard y André Borschberg fueron los primeros en dar la vuelta al mundo a bordo de un avión solar (HB-SIB) del 9 de marzo de 2015 al 26 de julio de 2016. Gracias a esta aventura única, demostraron que, con un objetivo claro en mente, se pueden ampliar los límites de lo posible. También promovieron un uso más sostenible de los recursos. Una mentalidad que concuerda perfectamente con el compromiso de Suiza con un uso cada vez más «limpio» de las fuentes de energía: por eso el gobierno federal ha apoyado el proyecto desde sus inicios.
Vuelta al mundo
Desde Abu Dabi, Solar Impulse ha iniciado una vuelta al mundo en varias etapas con escalas en India, Myanmar y China. Tras un vuelo entre Nagoya y Honolulu que marcará un récord de la mayor duración de vuelo en solitario a bordo de un avión, 5 días y 5 noches, este tuvo que hacer una pausa forzada debido a un error operativo. El avión volvió a entrar en servicio en abril de 2016, cruzando la segunda parte del Pacífico para llegar a Estados Unidos, cruzó el Atlántico en dirección al sur de Europa/Norte de África y, finalmente, el vuelo de regreso al punto de partida. Se necesitaron 17 etapas y 25 días de vuelo efectivos repartidos en 17 meses para recorrer los 43 000 km del primer vuelo alrededor del mundo sin combustible. Dado que la cabina solo puede acomodar a una persona, las escalas tenían como objetivo cambiar de piloto, pero también presentar el proyecto al público y a las instituciones políticas y científicas.
Espíritu de innovación suizo y colaboración público-privada
La aeronave Solar Impulse está concebida de tal manera que puede mantenerse en el aire durante el día y la noche sin recurrir a carburantes fósiles. Ello es posible gracias a la extraordinaria aerodinámica y a la eficiencia energética del avión (tres veces mayor que las de un avión comercial). Un equipo de técnicos y científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) bajo la dirección del ingeniero aeronáutico Borschberg y del psiquiatra vaudense Piccard se han involucrado en esta empresa pionera. El hecho de que se realice este trabajo innovador en Suiza no es una sorpresa si se tiene en cuenta la larga tradición de este país en fomentar la inversión en investigación y desarrollo de productos innovadores. ¿Sabía usted por ejemplo que el café instantáneo, la cremallera y el velcro, el chocolate con leche o el ratón mecánico fueron inventados en Suiza?
La gran capacidad innovadora de Suiza queda también demostrada en los ránkings internacionales en este ámbito (p.ej. el Informe de Competitividad Global o el Índice Mundial de Innovación), en los que Suiza ha alcanzado la primera posición en repetidas ocasiones en los últimos años. Estos resultados son posibles por el alto nivel de la educación (véase al respecto el Times Higher Education Ranking) y la larga tradición de la colaboración entre el sector público y el privado, que se ve reflejada en distintos ámbitos.
Explotación sostenible de los recursos
Como país europeo sin acceso al mar con una superficie pequeña y pobre en recursos naturales, Suiza ha procurado desde siempre hacer un uso eficiente de sus recursos. Además, como principal depósito acuífero europeo Suiza tiene la «responsabilidad» de cuidar los manantiales de los grandes ríos, lo cual ha contribuido a que este país considerara el tratamiento responsable de los recursos (hídricos) como algo normal. Un impacto importante en el país tiene en este sentido el incremento del deshielo glaciar como consecuencia del cambio climático. Con estas repercusiones negativas en la retina Suiza emplea sus esfuerzos para la sostenibilidad de los recursos y una producción energética respetuosa con el clima.
Pequeña en tamaño pero grande en cuanto a su capacidad de innovación, Suiza está comprometida junto con sus socios en hacer del mundo un lugar mejor para vivir, y Solar Impulse es uno de los mejores ejemplos de esta filosofía suiza.